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¡Sonríele a septiembre!

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Reconozcámoslo, de vacaciones se está muy bien. Pero toca volver a la normalidad y hacerlo – a ser posible – con alegría o al menos buen humor. De nada sirve codearse con el famoso síndrome postvacacional, por otro lado, más mito que realidad.
Lo normal es adaptarse en pocos días a las rutinas diarias, si bien hay personas que pueden tardar hasta dos semanas. Este fue el tema con el que abrimos la nueva temporada en Las mañanas de RNE, en “Los lunes buscamos soluciones”. Vimos algunas  claves sobre lo que necesita nuestro cerebro para volver a la vida “normal” con una sonrisa.

Desde luego es lo más inteligente y práctico pero es cierto que a muchos nos cuesta. “Estar de bajón” a ratos durante los primeros días de incorporación a la vida laboral, escolar…, a la rutina, es natural. Se produce sobre todo en los países con largos periodos vacacionales, como en España. ¿La razón? Cambiamos nuestros ritmos biológicos, que con la vuelta a la vida normal tenemos que volver a adaptar: horarios de sueño, comidas, salidas… Tales cambios pueden acarrear síntomas como apatía, cansancio, falta de energía y de concentración. Incluso, se estima que hay un 4 % de personas que mantienen durante más tiempo la “depresión o angustia”, si bien más de una semana no es habitual. En estos casos, las vacaciones no tienen la culpa, aunque haya quien se las apropie para hacerse la víctima. Así, los más susceptibles de caer en el llamado síndrome postvacacional son quienes tienen menor tolerancia a la frustración y menor resiliencia.

Más allá de lo que nos esté costando la incorporación a “nuestra vida normal”, estas claves, que explicamos en Las Mañanas de Radio Nacional de España, seguro que nos vienen bien a todos:

– Tómate un periodo de adaptación. Se trata de tener un tiempo de transición, de volver a la rutina despacio. Es cierto que volver al trabajo nos cuesta a casi todos, con la excepción de quienes sufren el síndrome de la Hamaca, es decir los que ya no aguantan más y están deseando volver a trabajar, los llamados workaholic. Si no nos encontramos en este grupo, lo más práctico será programar nuestro regreso con cierto tiempo. Volver la noche anterior, solo es fuente de estrés. En cambio, si estamos en nuestro hogar dos o tres días antes, tendremos espacio para deshacer las maletas e ir acordándonos dónde dejamos nuestras ocupaciones, proyectos, incluso ir viendo el mail a ratos… Regularizar nuestro sueño, comidas… En fin, prepararlo todo para volver con buen pie.

– Haz una lista de deseos.  La vuelta de septiembre es como la de año nuevo: un tiempo de ilusiones y de objetivos por conseguir. Tras un parón de semanas o para muchos de un mes, septiembre implica entrar en el último periodo del año. Hacer una lista de deseos con lo que nos gustaría hacer o conseguir en el trabajo nos acercará al éxito. De hecho, una de las claves del éxito es saber marcarse objetivos claros, lo que en estos días nos puede impulsar a que el comienzo sea mucho más ilusionante.

– Evita la multitarea. Por lo menos al principio. Como analizo en este otro post, la multitarea solo aumenta el rendimiento de los ordenadores, no de las personas. De hecho, los estudios sugieren que quienes realizan multitareas son menos eficaces filtrando y reteniendo información importante, recopilan datos ajenos a la tarea, presentan más dificultades para acceder a la memoria tanto a largo como a corto plazo y son más lentos a la hora de pasar de una tarea a otra. En fin, ya está más que demostrado que no compensa, ni es eficaz.

– Vacaciona todo el año. Con este palabro me refiero, por un lado, a dividir los periodos vacacionales a lo largo del año, cogiéndonos puentes largos, días libres, alguna semana cada tres o cuatro meses. Respiros que nos ayuden a salir del estrés y tomar perspectiva. Es una de las fórmulas de la productividad. Por otro, se trata de orquestar nuestras vidas de manera que cada día haya tiempo para el ocio y para esas actividades que nos nutren.

– Haz deporte. Cada uno a su manera, lo que más le guste, que incluso puede ser no acostarse ningún día sin al menos haberse dado una caminata. Los expertos hablan de 10.000 pasos al día. El deporte, el ejercicio aeróbico, aporta beneficios que están por demás explicarlos aquí por ser de sobra conocidos, sin olvidar que nos ayuda a liberar endorfinas, responsables de hacernos sentir mucho mejor.

Y habría muchas más claves para hacer de nuestro día a día pequeños paraísos, como la meditación, por supuesto, la alimentación, el sueño, la risa… Pero para arrancar septiembre conformémonos con empezar suave y con objetivos claros en las principales áreas de nuestras vidas. Una fórmula que no falla para, además de trabajar, acercarnos a la felicidad o al menos al bienestar es hacernos una agenda arco iris que seguramente ya habrás visto en este blog o en mi libro Entrena tu cerebro.  Confío en que estas claves te ayuden a comenzar septiembre con una sonrisa. ¡Que tengas una feliz vuelta a tu rutina!

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