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Un verano intenso I: mujeres gambianas y superación personal

 

Mujer gambiana en el mercado de Serrecunda

Mujer gambiana en el mercado de Serrecunda. Agosto 2009

Este verano he tenido mi primer contacto con el África negra, he estado en Gambia,  el país más pequeño de África y uno de los más pobres de la región cuando hablamos de la renta per cápita.  La esperanza de vida para los hombres es de 51 años y para las mujeres de 55. 

Podría compartir muchas anécdotas divertidas, sorprendentes y alguna estremecedora del viaje… pero sin duda, lo que me llevo es la cantidad de historias cotidianas de superación, sobre todo de las bellas mujeres Gambianas. Durante el viaje, una imagen quedó grabada en mi retina, el día que decidimos ir al norte de Senegal y cruzar en barco el río Gambia para llegar desde Banjul a Barra. En el abarrotado barco, algo que llamó poderosamente mi atención fue ver a muchos hombres con algunas uñas larguísimas, por cierto, los rosarios en la mano y sin carga y a muchas mujeres con sus vestidos de colores vivos, con sus bebés atados a sus espaldas, en brazos o tomados de la mano y con su carga sobre la cabeza… en seguida me vinieron cantidad de imágenes  anteriores que ya tenía grabadas: las mujeres trabajando en el campo, las mujeres en los puestos vendiendo frutas, cocinando en las calles, metiéndose en el mar para recibir a los pescadores coger el pescado y venderlo, emprendedoras que regentaban negocios turísticos… mujeres activas, trabajadoras y con ilusión por superarse. 

La verdad es que no es fácil ser mujer en Gambia, la mutilación genital femenina está muy extendida, dependiendo del grupo étnico, los matrimonios son a veces acordados y se practica la pologinia (los hombres pueden casarse hasta con 4 mujeres). Las mujeres tienen opción al divorcio, pero no podrán luego casarse de nuevo. Las mujeres gambienses dan a luz a una media de 5,75 niños. La tradicional imagen acerca del papel de la mujer resulta extensa en la discriminación que sufren en cuanto a la educación y al trabajo, las familias normalmente educan a los niños antes que a las niñas. Las mujeres constituyen aproximadamente el 40% de los alumnos de la escuela primaria y sólo un tercio de los alumnos de educación secundaria. Sin embargo, en cuanto al empleo en el sector oficial no hay discriminación, está abierto a las mujeres con los mismos salarios que para los hombres.  No existen estatutos discriminatorios respecto a ningún tipo de empleo; pero, a pesar de eso, las mujeres generalmente son empleadas en los trabajos más duros.

Es increíble el papel que la mujer juega en la economía familiar en gran parte de Africa y su posición preferente en el control del pequeño comercio. Las mujeres se unen y apoyan entre sí, por ejemplo, creando grupos de apoyo a emprendedoras o incluso instrumentos financieros, que funcionan de la siguiente manera: 

Un grupo de mujeres (amigas, vecinas, familiares, …) se juntan y deciden crear una musika comprometiéndose las participantes a aportar regularmente (semanal, mensualmente) una pequeña cantidad de dinero. De forma rotativa, cada una de las participantes irá teniendo acceso al dinero ahorrado cuando necesiten recurrir al mismo para hacer frente a un gasto familiar, o una compra extraordinaria, o para iniciar un pequeño negocio, … La imposibilidad para acceder al sistema financiero bancario ha hecho que muchas actuales empresarias africanas comenzaron su andadura a través de este sistema de financiación. Tal es el caso de la Presidenta de la Asociación Mundial de Mujeres Empresarias (FCEM), Françoise Foning. En Gambia, existen varias organizaciones que congregan a muchas mujeres emprendedoras y que buscan darse apoyo, es el caso de: Women in Service Development Organisation & Management (WISDOM), Gambia Business and Professional Women (GBPW).  

Las mujeres son las que sostienen a las familias en África,  la sociedad africana descansa en las cabezas, espaldas, manos y piernas de la mujer. La esperanza africana se escribe en femenino. Wangari Mathai se convirtió en la primera mujer africana galardonada con el Premio Nobel de la Paz por sus contribuciones al desarrollo sostenible, a la democracia y a la paz. Ella es un ejemplo, pero no el único. Las mujeres africanas, necesitan más voz y más protagonismo. 

Como escribía al principio de este post, lo que me llevo del viaje es la fuerza de la superación. ¿Qué es para mí la superación? Pues básicamente la combinación entre persistencia y motivación de logro.

Aunque es una opinión personal, creo que, en occidente abunda la motivación de logro y escasea la persistencia… que, en realidad, no es otra cosa que optimismo.

Si pudiera destacar una competencia del perfil de las mujeres africanas, sin duda sería el optimismo.

Ser optimista y superar las dificultades, parece bien difícil hoy en día en nuestro avanzado mundo… porque básicamente estamos rodeados de malas noticias. ¿Cuáles son las consecuencias? Se destruyen poco a poco nuestras “defensas emocionales”, nos volvemos negativos, apáticos, pasivos y lo peor de todo, nos creemos que no podemos cambiar nada; es lo que Marting Seligman denominó “indefensión aprendida”: aprendemos a sentirnos indefensos y a no ser dueños de nuestro destino. La indefensión aprendida hace que no nos esforcemos por conseguir las cosas, que seamos reactivos en lugar de proactivos, que no tengamos interés, que no participemos, que no nos comprometamos, que no nos hagamos responsables, en definitiva, que no nos superemos. 

 

Me gustaría compartir también este breve relato:

Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El pobre lloró fuertemente durante horas, mientras el campesino trataba de buscar alguna solución. Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo y el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo. Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo. El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró amargamente. Luego, para sorpresa de todos, se calmó después de unas cuantas palas de tierra. El campesino miró al fondo del pozo y se sorprendió. Con cada palada de tierra, el burro estaba se sacudía y daba un paso encima de la tierra. Muy pronto todo el mundo vio sorprendido cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando. 

 

La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra… El truco para salir del pozo es sacudírsela y usarla para dar un paso hacia arriba. Cada uno de nuestros problemas en realidad es un escalón hacia arriba. Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos. Esta actitud de superación, es la que he visto en cada mirada de las personas con las que me he encontrado en Gambia, al que llaman el país más amable de África, el continente de la luz.

 

En la frontera de Gambia con Senegal, hora de comer!! Arroz con salsa de cacahuete y pollo. Agosto 2009

En la frontera de Gambia con Senegal, hora de comer!! Arroz con salsa de cacahuete y pollo. Agosto 2009

 

Desde aquí quiero mandar un fuerte abrazo a Eddi (Edirisa Janha: eddijanha2@yahoo.com; janha2@yahoo.com. Si decidís visitar Gambia no dudéis en contactar con él, es un gran anfitrión. Se está forjando el futuro como guía, otra historia de superación personal). Ensa de Cape Point. Ebu de Lamin y Scott del Sunshine Beach Bar.

Y también agradecer a los compañeros españoles de viaje, nos encontramos allí y compartimos. 

 

Webs de interés:

 

Turismo solidario en África: http://www.turismo-solidario.es/

Colegio canario en Gambia: http://www.infogambia.com/

 

 

3 pensamientos en “Un verano intenso I: mujeres gambianas y superación personal

  1. Marta, me ha encantado! que ganas tenía de volver a leer tu bloc; ha tenido que ser una experiencia inolvidable, gracias por compartirla!. Totalmente de acuerdo contigo en cuanto a la necesidad de optimismo y la importancia de la superación. Me quedo con tu frase “la esperaza africana se escribe en femenino” Cuanto tenemos que aprender de estas mujeres.

  2. Curiosamente pueblos con pocos recursos económicos nos enseñan lo que es saber compartir, trabajar en red, unirse para generar sinergiar y lo más importante el optimismo y la positividad que es la clave para evolucionar.

    gracias Marta. un saludo. mari cruz

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